La guerra civil española. Mapas y documentos.

CLASIFICA, ANALIZA Y COMENTA LOS SIGUIENTES DOCUMENTOS TRAS LA LECTURA DEL TEMA 10, SUBLEVACIÓN MILITAR Y GUERRA CIVIL.

1.

 

2. Entrevista con el jefe rebelde

“EL GENERAL FRANCO INSISTE EN QUE VENCERÁ.

¿TENDRÁ QUE MATAR A LA MlTAD DE ESPAÑA? “TRIUNFARÉ  CUESTE LO QUE CUESTE” UN HOMBRE DESESPERADO.

De nuestro enviado especial. Tánger, martes.

Acabo de llegar de Tetuán donde he tenido una entrevista sensacional con el genera1 Francisco Franco, jefe de los rebeldes españoles. Salí  (…) con dos convicciones: 1º Realmente cree que tiene todavía la posibilidad de dominar a la República. 2º Si considera posible el fracaso cercano tendrá la tentación de provocar un incidente internacional de mayor gravedadA mi pregunta (…) Contestó tranquilamente:  (…) “Avanzaré, gritó, tomaré la capital. Salvaré España del marxismo cueste lo que cueste “

(…) ¿Eso significa que tendrá que matar a la mitad de España? El general Franco sacudió la cabeza con sonrisa escéptica, pero dijo : “Repito, cueste lo que cueste”

¿Qué haría su gobierno si venciera? “Yo establecería una dictadura militar y más tarde convocaría un plebiscito nacional para ver lo que el país quiere. Los españoles están cansados de política y de los políticos”.

(…)¿ Y las elecciones de febrero, no representaron la voluntad popular?. “Las elecciones nunca la representan” (…)

¿Pero como va a pacificar España si la matanza sigue? (…) “No. Los ejércitos se forjan en la guerra. Esta es la lucha entre la España verdadera y los marxistas”. (…)

News Chronicle, 29/07/1936.

 

3. Carta colectiva del episcopado español: la postura de la Iglesia.

 “El 27 de de febrero de 1936, a raíz del triunfo del Frente Popular, la Komintern rusa decretaba la revolución española y la financiaba con exorbitantes cantidades. El 1º de mayo siguiente centenares de jóvenes postulaban públicamente en Madrid “para bombas y pistolas, pólvora y dinamita para la próxima revolución”.

La guerra es, pues, como un plebiscito armado. La lucha de los comicios de 1936, en que la falta de conciencia política del gobierno nacional dio arbitrariamente a las fuerzas revolucionarias un triunfo que no habían logrado en las urnas, se transformó por la contienda cívico-militar, en la lucha cruenta de un pueblo partido en dos tendencias: la espiritual, del lado de los sublevados, que salió a la defensa del orden, la paz social, la civilización tradicional y la patria, y muy ostensiblemente en un gran sector, para la defensa de la religión; y de otra parte, la materialista, llámese marxista, comunista o anarquista, que quiso sustituir, la vieja civilización de España, con todos sus factores, por la novísima civilización de los soviets rusos (…)

Primero. Que la Iglesia, a pesar de su espíritu de paz y de no haber querido la guerra ni haber colaborado con ella, no podía ser indiferente en la lucha: se lo impedía su doctrina y su espíritu, el sentido de conservación y la doctrina de Rusia (…)

Cuarta. Hoy por hoy no hay en España más esperanza para reconquistar la justicia y la paz, y los bienes que de ellas derivan, que el triunfo del movimiento nacional. Tal vez hoy menos que en los comienzos de la guerra porque el bando contrario, a pesar de todos los esfuerzos de sus hombres de gobierno, no ofrece garantías de estabilidad política y social

1 de julio de 1937

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