Comentario de textos históricos.

El comentario de textos históricos es una técnica fundamental en la materia de Historia y sirve para desarrollar el espíritu investigador, para desarrollar el pensamiento crítico y enfrentarnos con la historia humana directamente, sin intermediaciones. El siguiente esquema es sólo uno de los métodos posibles, pero nos puede servir como orientación. Puedes descargarte el documento en pdf en el enlace siguiente:

Comentario de texto histórico.

INTRODUCCIÓN. LEER, PENSAR, ESCRIBIR.

Existen diferentes métodos de acercarse a un texto histórico, pero todos tienen en común tres acciones a realizar: LEER, PENSAR Y ESCRIBIR.

1. LECTURA.

 Con una lectura cuidadosa y repetida del texto se pueden extraer las ideas fundamentales, imprescindible para un comentario.  Esta lectura debe hacerse teniendo en cuenta el contexto histórico. Para hacer un buen comentario, hace falta un buen conocimiento del período o tema histórico en el que se enmarca.

Conviene comenzar por una lectura completa, para continuar con una lectura en la que se destacan los términos fundamentales y se hagan anotaciones para determinar cuál es la idea principal y las ideas secundarias.

2. CLASIFICACIÓN.

Clasificar un texto es el primer paso para poder comentar un texto. Para ello se puede preguntar al texto: ¿quién fue el autor?, ¿en qué momento histórico se redactó?, ¿en qué lugar?, ¿a quién va dirigido?, ¿de qué naturaleza es?, ¿es una fuente de primera mano o reelaborada?

Sobre el autor conviene preguntarse: ¿se conoce su nombre e identidad?, ¿fue un individuo famoso o irrelevante?, ¿es un documento redactado por un grupo de individuos reunidos por cuestiones políticas, religiosas, o de otro tipo?, ¿es un hombre o una mujer?, ¿es un personaje con vinculaciones étnicas o religiosas que pueden influir en lo que escribe?

El destinatario es otro elemento a considerar. Se puede preguntar al texto: ¿se trata de una persona en particular?, ¿va dirigido a una comunidad?, ¿a una nación? Dependiendo del destinatario, el estilo del documento variará, y eso queda de manifiesto si se tiene en cuenta algo tan sencillo como comparar los documentos públicos de los privados, (por ejemplo un manifiesto político frente a carta íntima o personal de un personaje histórico).

La fecha o el tiempo histórico del texto es un aspecto clave. Se puede  preguntar al texto: ¿se conoce la fecha exacta o el año exacto?, ¿puede llegar a conocerse la fecha aproximada?, En algunos textos hay, además, que plantearse dos fechas, la de redacción del documento y la del acontecimiento o proceso que se menciona.

El lugar donde o para donde se redacta el documento es otro elemento a considerar en la clasificación, especialmente en algunos casos en los que el lugar o el país al que corresponde el documento pueden tener connotaciones especiales.

Por último, la naturaleza del texto debe indicarse en la clasificación,. Las clasificaciones no son sencillas de hacer, pues la tipología del documento histórico es muy  amplia. Antes de otras clasificaciones, determinaremos si se trata de una fuente primaria (del momento, lugar y  próxima al hecho o proceso histórico) o si se trata de una fuente secundaria (reelaborada posteriormente al hecho o proceso histórico). Tras esta aclaración, se puede clasificar el texto de la siguiente manera:

1. Textos jurídicos: documentos que establecen una relación de Derecho entre dos o más partes. Constituciones, leyes, decretos, tratados internacionales, testamentos, estatutos, normas conciliares… pueden incluirse en este apartado.
2. Textos literarios: pertenecen a los géneros de la literatura que utilizan fundamentalmente personajes de ficción. Poesía, cuento, novela y teatro son los cuatro tipos fundamentales a incluir en este grupo.

3. Textos historiográficos: documentos extraídos de obras de historia. Crónicas, anales, biografías, libros de historia, obras escritas sobre un determinado momento histórico, bien sea por hombres de su tiempo o por investigadores posteriores.
4. Textos teóricos: documentos en los que se establece un conjunto de postulados o leyes sobre el que se construye un sistema de pensamiento. Ensayos políticos, sociológicos, económicos, etc. habría que incluirlos en este apartado.
5. Textos políticos: los que tienen como punto de referencia la organización gubernamental e institucional de la sociedad, exceptuando los documentos que tienen fuerza de ley. Declaraciones políticas, manifiestos, discursos, etc.
6. Textos socio-económicos: los que inciden en la situación social y económica de una sociedad, pero no tienen como finalidad principal la modificación del sistema político. Reivindicaciones de colectivos en huelga, informes de sindicatos, etc.
7. Textos de opinión: los que reflejando ideas, convicciones o sentimientos personales se expresan directamente a través de un medio de comunicación de masas. Artículos de prensa, entrevistas periodísticas, editoriales, etc.
8. Textos personales: documentos estrictamente privados que en el momento de ser escritos no tuvieron trascendencia o difusión pública. Diarios personales, cartas privadas, notas personales, etc.
9. Textos circunstanciales-informativos: los que recogen sucesos de la vida diaria, ya sea en una situación de paz o de guerra. Crónicas de sucesos, partes bélicos, etc., pueden incluirse en este grupo.

3. ANÁLISIS.

El análisis de un texto histórico ha de contemplar los hechos y las ideas expuestas, para aplicar un método de análisis a ambos. Los pasos de este análisis han de ser los siguientes:

  1. Exposición de los hechos señalados, explicando cada uno de ellos con toda exactitud: nombres, fechas títulos, detalles técnicos, en definitiva cualquier palabra o detalle que sirva para entender mejor el texto a analizar.
  2. Estudio de las ideas expresadas en el documento, lo que requiere un trabajo previo de abstraer la idea o ideas primarias, y las secundarias si las hubiere.
  3. Explicación en profundidad de las ideas apuntadas en el apartado anterior.

4. COMENTARIO.

Puesto que un documento no explica todo lo sucedido en un hecho o proceso histórico y, además, no muestra sus causas y consecuencias, en el comentario, poniendo en relación el texto con la época en que se inserta, se pueden plantear las siguientes cuestiones:

  • ¿Por qué sucedió lo expuesto en el texto?
  • ¿Por qué dominaban esas ideas en el momento histórico al que hace referencia?
  • ¿Qué antecedentes precedieron a los hechos o ideas que se expresan?
  • ¿Cuáles fueron las causas, inmediatas o lejanas, de los hechos?
  • ¿Qué relación existe entre los hechos que se citan o las ideas que se expresan y la historia de su tiempo?
  • ¿Qué consecuencias, a corto o largo plazo, pudo tener?

No es necesario preguntarse y responder a todas las cuestiones, pero sí se debería centrar cualquier comentario en cuatro aspectos: relación con los antecedentes, explicación de las causas, relación con el contexto histórico real (hechos y procesos históricos) y posibles consecuencias. Estos cuatro aspectos deben estar siempre presentes.

5. JUICIO CRÍTICO Y VALORACIÓN.

No es fácil hacer un juicio crítico sin caer en lo evidente. Se debe centrar en los aspectos objetivos (la veracidad o falsedad del documento) y en los aspectos subjetivos (influencia de la ideología del autor, propaganda, fiabilidad….)
Así, se puede preguntar al texto dos tipos de cuestiones:

1. Para un juicio crítico de carácter objetivo:

  • ¿Se consideró digno de credibilidad en su momento?
  • ¿Qué importancia tuvo el documento en la historia de su tiempo?
  • ¿Qué repercusiones tuvo en su momento o posteriormente?

2. Para un juicio crítico de carácter subjetivo:

  • ¿Es verdad lo que dice el texto?
  • ¿De qué manera la subjetividad del autor está condicionando la narración de los hechos?
  • ¿Ha intentado el autor influir en la mentalidad de los lectores?
  • ¿Qué prejuicios han podido influir en la redacción del texto?
  • ¿Se trata de un texto de propaganda política?
  • ¿Se puede considerar fiable el documento?

No todas las cuestiones pueden plantearse a todos los documentos. Las haremos dependiendo del tipo de texto y de si son convenientes o no.

Nota: esta estructura de comentario está basada, en gran parte, en la propuesta por el Proyecto Kairós para el Ministerio de Educación, que considero muy adecuada y que fomenta el análisis crítico y el desarrollo del espíritu investigador.

GUIÓN PARA EL COMENTARIO DE TEXTOS HISTÓRICOS
1. LECTURA  ATENTA Lectura rápidaSubrayado términos claveAnotaciones, ideas principales y secundarias
2. CLASIFICACIÓN AutorDestinatarioPúblico/privado

Fecha/época

Lugar

Fuente primaria/secundaria

Naturaleza: jurídicos, literarios, historiográficos,  teóricos, políticos, socio-políticos, opinión, personales, circunstanciales-informativos…

3. ANÁLISISDel texto propuesto Exposición de los hechosExplicación de las ideas primarias y secundarias
4. COMENTARIO  Relación con la época histórica AntecedentesCausasHechos y procesos históricos relacionados

Consecuencias

5. JUICIO CRÍTICO Objetivos: veracidad o falsedad, importancia y repercusión Subjetivos: manipulación, prejuicios, propaganda, fiabilidad…

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