Carlos I y Felipe II. Dos modelos de monarca y su representación artística.

Carlos I de España y su sucesor Felipe II, fueron dos personajes de orígenes, formación y mentalidad completamente diferentes.  El arte supo representar el carácter de sus personas y la huella que imprimieron a su monarquía.

Observa los dos retratos y trata de responder a las cuestiones que se proponen.

Carlos V a caballo en Mühlberg por Tiziano.

 

Felipe II por Sofonisba Anguissola, 1565 (Museo del Prado, Madrid, España) Kunsthistorisches Museum, Viena (Austria)

 

1. ¿Qué imagen transmiten cada uno de los retratos? ¿Qué características psicológicas destacan en ambos monarcas?

2. ¿Qué tipo de monarca representa cada uno de ellos?

3. ¿Quién está más cerca de la idea medieval de monarca? ¿Por qué?

4. ¿Qué relación hay entre estos retratos y los sucesos de sus reinados?

2 thoughts on “Carlos I y Felipe II. Dos modelos de monarca y su representación artística.

  1. ♦En el retrato de arriba puede observarse a Carlos I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como Carlos V.
    A juzgar por su aspecto aparenta una actitud: luchadora, valiente, astuta, decidida, fuerte y temeraria.
    Carlos, siendo nieto de los Reyes Católicos y heredero primogénito de su dinastía, obtendrá uno de los mayores imperios del Renacimiento, siendo uno de los primeros impulsores de la idea de unificación en Europa, tomando la religión católica como el instrumento unificador.
    Su retrato representa el momento en que va a ganar otra batalla, contra los príncipes protestantes de Alemania y los Países Bajos, frente al río Elba; pretendía imponer el catolicismo frente al protestantismo. NOTA: una observación importante es las condiciones en que el rey es retratado, a caballo; técnica muy utilizada en el arte del Barroco.

    ♦ En el retrato de abajo se observa a Felipe II.
    Por su apariencia debe de tener un carácter: firme, devoto (con su rosario en mano), poderoso, vulnerable e inteligente.
    Fue rey de España, Portugal, Nápoles, Sicilia, Cerdeña, Inglaterra e Irlanda, Duque de Milán, Soberano de los Países Bajos y Duque de Borgoña; con su reinado, el Imperio español se expandió a todos los continentes originando un imperio global. Conocido como ”El Prudente” fue hijo y heredero de Carlos I de España e Isabel de Portugal. No tuvo buena aceptación por parte de anglosajones y protestantes quienes lo consideraban un ser fanático, despótico, criminal, imperialista y genocida.
    Su retrato no representa un momento clave de su reinado sino, más bien, las técnicas de arte del Cinquecento.

    En mi opinión, Carlos I está más próximo a los ideales de rey medieval por su actitud conquistadora, por obsequiar a sus vasallos con feudos y por la época (Renacimiento). Sin embargo, Felipe II parece menos activo y apenas imbolucrado en guerras o conquistas, ya que su medio de extender el Imperio era mediante el matrimonio como ocurre en el caso de Inglaterra.

  2. – En el primer cuadro se encuentra representado al rey Carlos I de España y V de Alemania, montando a caballo sobre la ribera del río Elba encaminado a la batalla de Mühlberg, donde consiguió una contundente victoria. La ausencia de expresión en el rostro de Carlos nos remite a su idea de un emperador estoico y a la imagen propagandística que en ese momento interesaba desarrollar, que no era otra que la de un personaje pacífico. Sin embargo, la lanza corta de combate, la pistola de arzón y la media armadura, proporcionan un tono «real» a la pintura, prodigiosa construcción, por tanto, de una imagen a la vez que mitificadora y simbólica, directa y realista.La obra une, por tanto, dos antigüedades: la cristiana y la clásica, ( más cercano a la Edad Media que el segundo retrato) en las que Carlos V pretendía fundamentar no solo su poder político, sino incluso el de la dinastía de los habsburgos. El emperador es representado no como un campeón del catolicismo o un arrogante vencedor de sus propios súbditos, sino como un reconciliador capaz de gobernar un heterogéneo conjunto de estados y religiones.

    – En el segundo cuadro puede verse al monarca Felipe II con una edad aproximada de 50 años, vestido de negro y con los cuellos y puños de encaje blanco. Sobre su pecho se puede apreciar el cordero del Toisón de Oro, al tiempo que en su mano sostiene un rosario, elemento que hace referencia a la piedad del monarca.La pintura logra captar a la perfección la personalidad del rey Felipe, ya que se le ve como un hombre inteligente y vulnerable, con una mirada limpia y directa que dista de las imágenes de hombre oscuro y triste. En efecto, el pintor incide aquí en los valores de ostentación y solemnidad del príncipe, centrando su interés en dignificar —incluso idealizar— al personaje.
    El género del retrato desempeñó un papel primordial en el intrincado tablero diplomático de la Edad Moderna. Numerosos intereses dinásticos de las casas reales europeas se cifraron en este tipo de obras, transmisoras de la propia concepción del poder y útil instrumento para el establecimiento de alianzas internacionales.

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